Transporte público para combatir las desigualdades. Día Mundial Sin Autos 2015.

camionriver

Comunicado del Frente Común de Usuarios y Operadores del Transporte Público

A quienes habitan y transitan a diario la zona metropolitana de Guadalajara (ZMG).

A los conductores que operan los camiones de transporte público.

A los colectivos ciudadanos que trabajan por una movilidad sustentable.

Al Observatorio Ciudadano de Movilidad y Transporte Público.

Nos dirigimos a ustedes en esta fecha en la que diversas iniciativas ciudadanas reivindican las calles como espacios para el libre tránsito y el encuentro de los cuerpos, fundamentales para la calidad de vida urbana y para la práctica de una auténtica política ciudadana, exponiendo además los daños generados por un modelo económico y de expansión urbanística centrada en el automóvil. Indudablemente las prácticas del andar y del uso de transportes no motorizados como la bicicleta son actos políticos de suma necesidad para hacer una ciudad más habitable.

Sin embargo, consideramos que las transformaciones más urgentes no solamente para tener una ciudad con menos autos, sino para movilizarnos de forma eficiente y segura hacia nuestros destinos cotidianos, combatiendo las desigualdades socio-económicas que atraviesan el territorio metropolitano, son las que corresponden al TRANSPORTE PÚBLICO COLECTIVO, ese que desplaza diariamente a tres millones de personas por la ZMG, quienes no tienen opción de movilizarse de otra manera.

La situación de los camiones urbanos que prestan dicho servicio sigue siendo claramente desastrosa. Tenemos unidades nuevas y rutas certificadas, pero cada semana se siguen produciendo choques y atropellamientos con un alto índice de personas fallecidas y lesionadas. La causa principal sigue siendo las condiciones inadecuadas en las que laboran los conductores de los camiones, que en su mayoría no cuentan con tiempos adecuados para comer, descansar e ir al baño, y cuya ganancia económica sigue dependiendo en buena medida de la cantidad de pasaje que suben y de los tiempos en los que son exigidos a circular. Además de que continúan expuestos al robo con violencia y a las extorsiones de los agentes de tránsito. La supuesta exigencia de Gobierno del Estado a los concesionarios para que los conductores tengan un salario digno con prestaciones no ha pasado de ser una simulación en la mayoría de los casos. No es extraño entonces que este servicio haya perdido en los últimos diez años un millón de viajes diarios, viajes que en su inmensa mayoría se realizan ahora en automóvil.

Exhortamos a l*s habitantes de esta ciudad a organizarnos en torno al transporte público colectivo y hacerlo un bien común, pues estructura geográfica y económicamente la ciudad, tomando en cuenta que esta lucha pasa ineludiblemente por la defensa de los derechos laborales de los conductores de los camiones urbanos.

A los compañeros conductores de camiones urbanos les exigimos responsabilidad en su trabajo y un trato respetuoso hacia usuari*s, peatones y ciclistas. De ustedes depende en buena medida nuestra seguridad cuando transitamos por la ciudad. Pero que sepan que esta exigencia va acompañada de la disposición a trabajar en pro de condiciones adecuadas para la realización de su trabajo. Sabemos que nuestra seguridad también depende de ello.

Al Observatorio Ciudadano de Movilidad y Transporte Público y a los colectivos ciudadanos que trabajan por una movilidad sustentable les invitamos a concebir la lucha por un transporte colectivo digno -y por la defensa de los derechos laborales de sus trabajadores- como el eje estratégico que permita que nos podamos desplazar de formas diversas y seguras por esta ciudad. Porque, dadas las dimensiones de la ciudad y los trayectos efectuados por sus habitantes, sólo un transporte público colectivo de calidad tiene la capacidad real de liberar calles y avenidas del imperio del automóvil, y en esa medida, de permitir el tránsito seguro de otras formas no motorizadas de desplazarse, así como el encuentro de los cuerpos en el espacio público.

Estamos convencid*s de que sólo haciendo del transporte público colectivo un bien común, podremos hacer de nuestras calles espacios de lo común y combatir así las desigualdades socio-económicas de nuestra ciudad.

Atentamente,

Frente Común de Usuarios y Operadores del Transporte Público, en el que confluyen:

Trabajadores del Transporte Subrogado

Mejoremos el Transporte Público en Tlajomulco

Por un Transporte Digno

Caracol urbano, investigación audiovisual en la calle

Laboratorio urbano_En Ruta

Guadalajara, Jalisco.

22 de septiembre de 2015.

Día Mundial Sin Autos.

Hacia el ciudadano-camión

por Jesús Carlos Soto Morfín @negrosoto

Ciudad Para Todos

publicado originalmente en http://adqat.org/item/hacia-el-ciudadano-camion

 

Una de las cosas más universales en México es la mafia del transporte público que controla nuestras ciudades. En fechas recientes, han ocurrido aumentos significativos a las tarifas del transporte. Los dueños de las rutas de camión, por lo general, emplean mecanismos de chantaje para lograr dichos incrementos tarifarios, como son las amenazas de huelga para paralizar la ciudad. 

Sin un transporte público digno, eficiente y sustentable estamos a merced del perverso paradigma de la ciudad automóvil: explotadora, desparramada, inconexa, caótica, violenta y machista, donde reina la ley de la jungla. Encuestas de percepción metropolitanas demuestran que cada vez son más los ciudadanos dispuestos a dejar el auto en la cochera en caso de contar con un transporte público funcional y agradable. Por desgracia nuestros gobiernos no han podido darnos la solución que requieren ciudades de este siglo. La visión gubernamental permanece anclada a una perspectiva cromagnónica o dominada por los poderes privados.

En Jalisco diferentes grupos de la sociedad civil que tenemos muchos años trabajando para cambiar el paradigma de la movilidad en nuestro Estado, conformamos la Plataforma Metropolitana para la Sustentabilidad (PMS) que sirve para construir y comunicar puntos de acuerdo entre una red cada vez más amplia de actores.

Ante el inminente aumento de la tarifa del transporte público de 6 a 7 pesos mexicanos, en fechas pasadas emitimos un comunicado en el que rechazamos tajantemente dicho incremento hasta que no se cumplan los compromisos que han adquirido los transportistas desde hace años y hasta que se logren al menos los siguientes puntos:

Que se garantice el transbordo gratuito entre unidades, rutas y medios. Es decir, que con el pago de un viaje se libere la posibilidad de hacer cierto número de trasbordos o que por una cierta cantidad de tiempo sea posible migrar de una unidad a otra sin costo extra. Así, quienes más usan el transporte público pagan menos, que es como una forma de premiar una práctica sustentable y democrática en la ciudad. El salario mínimo en México es de alrededor de 60 pesos diarios, 4.50 dólares de los Estados unidos. Imagina lo que supone transportarse para ellos.

Que se establezca la misma tarifa en los diferentes sistemas de transporte público de la ciudad de manera que sea posible el uso de tecnologías de prepago comunes a todos los medios, que generen certeza en el manejo del dinero y garanticen posibilidades de interconectividad entre los diferentes transportes.

Que se haga público el Registro Estatal de Concesionarios, para que sepamos los nombres de quienes tienen en su control rutas de camión y podamos fincar responsabilidades por malos manejos de las mismas. Actualmente reina la opacidad y aunque sabemos que no son pocos los políticos en poder de muchas rutas, que tienen sus prestanombres y que hacen negociaciones políticas cada campaña para intercambiar votos por avenidas, no podemos contar con la evidencia de lo mismo porque no se garantiza el acceso a la información plena. Esta es una demanda radical demócrata, ya que no hay ni podrá haber nunca una democracia real que no garantice que quienes se organizan bajo tal regimen tengan la misma información en sus manos.

Otra exigencia es revocar concesiones a quienes incumplan con lo establecido en las leyes. Suena tan elemental que da pena pedirlo, pero así las cosas en nuestro Estado. La autoridad ya no es tal y se esconde tras los escritorios mientras que los abogados de las instituciones encuentran pretextos legales para no hacer lo que debe hacerse. Mientras tanto, los camiones no están afinados, ni limpios, no llegan a tiempo, ni cuentan con accesibilidad universal, etc.

Para garantizar que el transporte sea realmente público una demanda fundamental es que exista un mecanismo de acuerdo para establecer de manera plural el costo del mismo. Así, la PMS ha exigido democratizar la comisión de tarifas que actualmente está integrada por el Estado, los líderes transportistas (el famoso juego de ser juez y parte), una sola organización estudiantil y algunos gremios empresariales. No hay representatividad suficiente de todo el espectro social. Así, no pueden defenderse de manera amplia, los acuerdos que se generen.

Por último, una demanda esencial es (y ha sido por años) la transformación del esquema de contratación a choferes llamado Hombre-Camión por el de Ruta-Empresa, o cualquier otro que se quiera proponer pero que asegure que los choferes no serán explotados, ni remunerados en función del número de pasaje ni del tiempo de recorrido, lo que causa hollywoodezcas carreras en las calles, que ya han costado 1,000 vidas en 7 años, sino que se les pague bien, con prestaciones, seguro y buena capacitación, en función de los kilómetros recorridos. Nada más ajeno a lo que la sociedad civil organizada en este tema quiere lograr, que el asesinato de choferes a sangre fría y mano propia, ocurrido en el último año principalmente.

Los aliados fundamentales de los ciudadanos usuarios del transporte público son los choferes y con ellos queremos y buscaremos tener un diálogo profundo para que juntos paralicemos al “pulpo camionero” y no a la ciudad que todos necesitamos. Como ciudadanos podemos apropiarnos de las paradas de camión para comunicar mensajes sobre estas demandas y  hacer jornadas de resistencia de no subir al camión para presionar a los empresarios (para quienes sea posible existe la alternativa peatonal y ciclista) o pagar la tarifa con monedas de 10 centavos para fastidiar las bases administrativas.

Un acto de desobediencia civil para apoyar a los choferes consiste en regresarles el boleto de camión para que lo revendan y así ganen un extra, pero no sin antes decirles que estamos con ellos, que no queremos el aumento sin mejorar sus condiciones y las nuestras, que son nuestros hermanos de sangre urbana y que juntos podemos lograrlo, que nos cuiden. Que no se dejen chantajear y que demos unidos la batalla. La ciudad es nuestra, no de los ocultos intereses privados ni del pusilánime Estado.

Recomiendo el siguiente documental realizado por el colectivo Caracol Urbano que habla de las condiciones laborales de los choferes en Guadalajara (sin duda representativa de lo que ocurre en otras ciudades mexicanas): EL HOMBRE-CAMIÓN